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Capítulo 131: Descomposición en Madrid

El calor es descomposición. Sientes que te descompones en las noches del verano madrileño, cuando cama y tú empezáis a ser uno, fundiéndote lentamente. La ventana está abierta y entra el ruido de la ciudad, formando una descomposición sonora que pulula por el techo de la habitación y se ríe de ti, como fantasmas. Te llevas la mano a la frente sudada y piensas que tiene que haber otras formas de vida, con aire acondicionado seguramente. Suenan las aspas del ventilador, que se descomponen en el espacio que las circunda y no hacen más que remover el aire caliente.

Una noche vas a un concierto de jazz y te entra calor al escuchar al primer trío que toca. Su música se descompone sin control por sobre las cabezas del público y te aburre. Además, la silla es incómoda. Te entra sed por culpa de esas notas aburridas, así que te pasas la mitad de su actuación pensando en el gin-tonic fresquito que te vas a beber después, preguntándote si ese hombre de barbas no será Berzosa y mirando a una señora que no para de moverse al ritmo de las notas recalentadas. Termina el primer trío y aprovechas el intermedio para comprar tu gin-tonic. Das gracias al cielo de que después toca un trío británico, mucho más fresquito, y decides tirarte sobre la hierba para escucharlos. Casi te da la sensación de que se acumulan unas nubecillas bien cargadas de agua mientras tocan.

Pero luego vuelves a estar tirado sobre tu cama. Sonido urbano, aspas de ventilador y sudor. El existencialismo, piensas, tiene que ser hijo del calor. Y del aburrimiento, que viene a ser el correlato temporal del calor. Como el protagonista de El extranjero de Camus, que en los momentos importantes siempre tiene calor. No es mala persona, simplemente tiene calor. Y además está aburrido. ¿Es que nadie lo puede entender? El calor es descomposición.

5 comentarios:

José B. Torres Guerra dijo...

Lo he leído y me he acordado de que esta noche pasada (como toda la semana) he dormido con dos mantas. Y no estaba en Siberia, era el valle de la Ulzama: http://es.wikipedia.org/wiki/Ulzama

Paapa dijo...

JO!
Que envidia dormir con mantas.
Me dan ganas de irme a León

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡¡¡COMPARTO TU OPINIÓN WESLEY JACKSON!!!!!
Me chifla la nieve, blanca, fría y limpia.
Me gusta abrigarme y no sudar la gota gorda, y sentirme...limpia
Me gusta estar en la cama, pero sin estar pegada a la ropa, sino deseando otra mantita.
Ay, me chifla ir a hacer la compra y pensar: qué bien, cuando llegue a casa me hago un chocolate calentito, enciendo una vela y me tapo hasta las orejas. Y tal vez, con un poco de suerte, alguien me haga UNA MOUSSE DE CHOCOLATE RECETA SECRETA!!!!!!

roxy dijo...

En Zaragoza, lugar típico de 40 y tantos grados en verano, hoy todos con chaqueta... no llegamos a 20... ayer intenté cenar en una terraza y muerta de frio... toda la semana durmiendo con mantas.

kañita dijo...

Te vas a venir al pueblo chuek? vamos todos, a liarla parda