RSS Feed

Capítulo 121: Bloody Wesley

Cuando abres una herida con un cuchillo, la sangre no tarda en acudir. Los leucocitos, los glóbulos rojos y la hemoglobina se agolpan, se pelean por salir primero y entonces se desbordan atropelladamente. De la herida chorrea sangre al principio y poco a poco el cuerpo se va vaciando, de modo que cada vez el corazón tarda más en bombear nueva sangre para la herida. Poco antes de llegar al desangrado absoluto, tan sólo saldrán unas gotas, cada vez más espaciadas, lentas.

Del mismo modo podría parecer que este blog se está desangrando e incluso que estuviese cercano al vacío total, ya que sus capítulos cada vez parecen espaciarse más, como esas gotas finales que anuncian que apenas queda algo en las venas. Podría pensarse. Es cierto que el corazón no podría bombear más sangre de la que contiene el cuerpo; sin embargo, el espíritu parece que de vez en cuando genera nuevas remesas de sangre, de modo que la herida abierta pueda siempre sangrar. En último caso, siempre queda la posibilidad de rajar por otra parte, por si acaso hubiese allí sangre escondida y perezosa.

Así por lo pronto queden estas líneas como testimonio de que la sangre de Wesley Jackson sigue fluyendo y dejando perdidito de rojo un rincón minúsculo del ciberespacio. A ver quién limpia luego el estropicio: conmigo no cuenten que suficiente tengo con mancharlo todo.


PS. Edito tras publicar, primera vez que lo hago, y pongo un pensamiento al azar (supongo que eso no es la primera vez que lo hago): que la cuestión de que cada texto lleve en su encabezado la palabra "capítulo" pudiera ser (quizá) un tope mental para fragmentos más fragmentarios, para textos más deslavazados (como este post-scriptum, dicho sea de paso), que esa palabra le viene a dar demasiada importancia a lo que viene debajo, ¿no se sentiría alguien defraudado de leer un capítulo de dos líneas?, que su misma raíz invita a esperar algo importante (caput es cabeza, capitulum sería entonces cabecita, que es más inocente pero ahí queda eso). Por lo pronto, este blog seguirá dividiéndose en capítulos, no cabe duda, pues en su nacimiento fue así y el que nace lechón muere cochino. Ahora bien, que nos podamos encontrar con un capítulo de dos líneas... pues a partir de ahora es algo que puede ocurrir. Todo sea por colaborar en el desangrado espiritual de un alma de cántaro.

5 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

http://vimeo.com/19374769

José B. Torres Guerra dijo...

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"; o sea, qué tiene de malo un capítulo de dos líneas? (y no escribo más porque me gustaría predicar con el ejemplo)

Marian dijo...

Ay Wesley, alma de cátaro, que no de cántaro, no me llores que no te voy a consolar.
En mi blog podrás encontrar un par de bolsas de cero negativo.

Moderno dijo...

Yo sigo viendo el mismo espíritu en lucha con la cárcel del pecho. A Wesley Jackson aún le queda tirón. Otra cosa es que se esté haciendo un hombrecillo y su torrente sanguíneo esté más tranquilo...

Jorge dijo...

Grandioso!!